Estrellita del Sur

Cuando le pregunté a Renato, un gran amigo, comunicador social y bajista del reconocido grupo de rock fusión peruano, La Sarita: «¿Cuál es tu vals criollo favorito?» él me contestó: «Estrellita del Sur». Me comentó que este vals es también uno de los favoritos de su mamá, quien la recuerda desde la chiquititud. Incluso doña Piedad le puso de nombre «Estrellita» a una de sus muñecas, la cual perdió un brazo al intentar hacerla persignar a la hora de rezar. En el 2001 Renato viajó al exterior a estudiar y la letra de «Estrellita del Sur» le daba nostalgia… «me acordaba de la letra y era muy acorde con la pena que sentía al separarme de ella (mamá)… cuando lejos de tí quiera penar el corazón…»

Sí, es ‘Estrellita del Sur’, otro de los clásicos valses del cancionero criollo. Compuesto por el chalaco Felipe Coronel Rueda quien se inspiró de sus vivencias, recuerdos de infancia y juventud, su barrio, su familia, el fútbol (destacaba como excelente mediocampista) para crear valses como «El diario de mi vida» que se hiciera famoso en la voz de Eloísa Angulo «La Criollita», «Bardo criollo» en honor a Felipe Pinglo Alva, «Tradición», «Lima pregonera», «Mística Flor»; incluso un huayno «Princesita Andina» y el carnavalito «Charango Chicha», entre otros.

Coronel Rueda formó parte de «Los mensajeros del Perú» al lado de Carlos Dávila, Luis Abanto Morales y Ramón Irizar. Con ellos hizo una extensa gira por Chile, donde conoció a Mercedes Pineda, hija del dueño del hotel en Iquique donde se hospedaron los jóvenes músicos. El romance lo inspiró y nació «Estrellita del Sur», canción que fue vetada en Chile porque creyeron que era una reclamación de tierras por la Guerra del Pacífico.

Esta melodía ha sido parte del repertorio de músicos y cantantes como Alfredo Gobbi, Alberto Castillo, Libertad Lamarque y Leo Marini. En Perú, la primera grabación que se dio a conocer fue la de Yolanda Vigil, «La Peruana».

Fuente: Extractos de un artículo de Raul Alvarez-Russi

Cuando lejos de tí,
quiera penar el corazón,
violento en su gemir,
recordaré de tu reír,
su vibración que fue,
canto de amor, himno de paz;
ya no habrá entonces dolor,
todo será felicidad.

No, no, no te digo un adiós,
Estrellita del Sur,
porque pronto estaré,
a tu lado otra vez,
y, de nuevo sentir,
tu fragancia sutil,

campanas de bonanza,
repicarán mi corazón.

Cantante criollo Pepe Vásquez se encuentra en cuidados intensivos

El cantante Pepe Vásquez permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati, según indicó un medio local. Esta situación se generó luego de que el criollo sea intervenido de emergencia debido a la diabetes que lo aqueja.

Cabe indicar que Vásquez fue llevado al nosocomio por una fascitis (una inflamación) en la pierna derecha que comprometía piel y músculo. Según la nota, el cantante y su familia se negaron a que le amputaran la pierna.

Por su parte, los médicos solo le practicaron una intervención quirúrgica llamada fasciotomía con la finalidad de limpiar la zona afectada.

Hasta el momento, el intérprete de ‘Jipi Jay’ se encuentra sedado, con tubos y estable hasta la espera de su completa recuperación.

Fuente: rpp.com.pe

Fría es la noche de tu ausencia…

De profesión: Ingeniero Químico. De corazón: Músico Criollo. El maestro Mario Cavagnaro, nacido en Arequipa un 16 de febrero, fue retado una vez por sus amigos en componer una canción. Nadie se imaginó lo que vendría después… Incorporando la replana y las metáforas a sus composiciones, llegaron cual inspiración divina «Historia de mi Vida», «Barranco en el ayer», «Barrio mío, barrio añejo», «Cántame ese vals, patita», «Carretas, aquí es el tono», «Cuando un criollo se muere», «Debemos separarnos», «Destino sin amor», «Dos extraños», «El Regreso», «El Rosario de mi Madre», «Gracias por haberte conocido», «Hoy te quiero más», «La noche de tu ausencia», «Lima de novia», «Lima de octubre», «Los días que me quedan», «Mala mujer», «Todos los peruanos somos el Perú», «Yo la quería, patita», «Osito de felpa» y muchos más.

Una de sus canciones más entonadas entre los fanáticos de la música criolla, «La noche de tu ausencia». Aquí 3 versiones de esta bella melodía.

Fría es la noche de tu ausencia,
no hay calor sin tu presencia
y hoy te extraño mucho más.
Mientras mi cigarro
se consume en humo azul
y muere mi nombre
porque lo callaste tú.
¿Dónde fuiste a dar?
¿Qué es lo que hiciste de mi amor?
Crucificaste, con todo tu olvido, mi dolor.

Y sin una palabra,
sin una despedida,
dejaste mi camino
para seguir tu vida.

Y de la noche triste
en que te fuiste,
no recuerdo en mi amargura,
si la lluvia o mi llanto,
me nublara tu figura.
Sólo sé que te marchaste
y desde entonces es invierno.

Y el recuerdo es un calvario
y en la cruz de tu partida,
va muriéndose mi vida
sin tu amor.

Jazmines en el pelo y rosas en la cara

¿Ya sabes de qué vals criollo estamos hablando? Sí, es ‘La Flor de la Canela’, una de las canciones más populares del repertorio criollo peruano. Compuesta por la gran cantautora Chabuca Granda, fue dada a conocer un 7 de enero de 1950. Según cuentan, este vals fue compuesto en agradecimiento a doña Victoria Angulo Castillo, distinguida señora de raza negra, amiga de Chabuca, quien le abrió las puertas al mundo del criollismo.

‘La Flor de la Canela’ alcanza la fama en 1951 gracias al trío Los Chamas. Desde allí, artistas de todo el mundo como Yma Sumac, Pedro Vargas, Raphael, Julio Iglesias, Juan Diego Flórez, Lola Flores, Gian Marco Zignago, Caetano Veloso, entre otros, han interpretado su versión de la canción, incluso en diversos idiomas.

¿Cantamos?


Déjame que te cuente limeño,
déjame que te diga la gloria,
del ensueño que evoca la memoria
del viejo puente, del río y la alameda.
Déjame que te cuente limeño,
ahora que aún perfuma el recuerdo,
ahora que aún se mece en un sueño
el viejo puente, el río y la alameda.
Coro
Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la flor de la canela,
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la alameda, menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece
al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba
del puente a la alameda.
Déjame que te cuente limeño,
¡Ay!, deja que te diga moreno mi pensamiento,
a ver si así despiertas del sueño,
del sueño que entretiene, moreno,
tu sentimiento.
Aspira de la lisura que da la flor de canela,
adornala con jazmines matizando su hermosura,
alfombra de nuevo el puente,
y engalana la alameda,
que el río acompasara su paso por la vereda.
Y recuerda que…
Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la flor de la canela,
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba.
Del puente a la alameda, menudo pie la lleva
por la vereda que se estremece
al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba
del puente a la alameda.
Coro

Trémulo de emoción dice así en su canción…

Llamado «el bardo inmortal», Felipe Pinglo Alva nació un 18 de julio de 1899 en Barrios Altos, Lima. Su madre falleció a los pocos días que lo dio a luz. Vivió en la pobreza, pero su padre y sus tías lo instruyeron con buenos valores. Estudió en la Escuela Fiscal de los Naranjos y luego pasó en la secundaria al Colegio Nuestra Señora de Guadalupe. Con sus propinas adquirió un rondín (armónica) con el cual iba tratando de imitar las melodías de las bandas militares que tocaban en las plazas públicas.

Pinglo trabajó en una imprenta, una compañía de gas y en la Dirección General de Tiro donde fue secretario del entonces Ministro de Guerra, General Salmón. Fue futbolista y también comentarista deportivo.

Poco a poco su capacidad para componer música se da a conocer. La Calle Mercedarias, actual Jr. Ancash, era su lugar de inspiración. Allí se reunía con Samuel Joya Neri, Obdulio Menacho, José y Eugenio Díaz, Guillermo D’Acosta, Paco Vilela, Juan Ríos, Pedro Espinel, Jorge Gonzáles, Ernesto Soto (El Chino Soto) y muchos de los criollos de esa época que actualmente es conocida como la «Generación Pinglo».

Pinglo al ser zurdo tocaba la guitarra a la inversa, pero no cambiaba la encordadura del instrumento lo que algunos entendidos han resaltado como razón para el descubrimiento de nuevas tonalidades musicales. Desarrolló una gran habilidad para el canto y la composición musical. Su primer vals, Amelia, apareció en 1917. Su guitarra y su inspiración produjeron más de 300 composiciones. Creó el vals limeño con armonías de otros géneros, como el tango argentino. Incluso compuso en otros rítmos como el one-step.

De repente Pinglo sonaba en el Rímac, Monserrate y La Victoria. A los 24 ya era famoso. Sus composiciones se hicieron muy populares y se publicaron en los cancioneros de la época. El vals ‘El Plebeyo’ es hasta hoy su creación más conocida. Fue estrenado en 1930 en el teatro Alfonso XIII del Callao por su amigo, el también compositor y cantante, Alcides Carreño.

Hay dos historias sobre el origen de este vals. Una trata sobre Luis Enrique Rivas, un tejedor de canastas que vivía en la parte baja del Cerro San Cristóbal. Otra, en la que Pinglo encarna a Luis Enrique. Se dice que en la época en que Pinglo se mudó a La Victoria, se enamoró de Gianina, la hija de 17 años de un industrial italiano llamado Zuccarello. El compositor era correspondido, por lo que los padres de la niña la enviaron a Italia a vivir con sus abuelos. Este tema puso sobre la mesa el drama social del plebeyo que ama a una aristócrata pero su amor es mal visto y condenado por la sociedad.

Con Pinglo, la música criolla peruana dio un giro. Ya no eran vagas frases sentimentales de amores etéreos y melodías sencillas. Ahora el vals tenía personalidad y tenía mensajes de corte social.

Aquí les dejamos «El Plebeyo» en las voces de Jesús Vásquez, Pedro Infante y Los Morochucos.

La noche cubre ya con su negro crespón
de la ciudad las calles que cruza la gente con pausada acción.
La luz artificial con débil proyección
propicia la penumbra que esconde en su sombra venganza y traición.
Después de laborar, vuelve a su humilde hogar
Luis Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo, el hombre que supo amar.
Y que sufriendo esta infamante ley
de amar a una aristócrata siendo plebeyo él.
Y que sufriendo esta infamante ley
de amar a una aristócrata siendo plebeyo él.

Trémulo de emoción, dice así en su canción:
El amor, siendo humano tiene algo de divino,
amar no es un delito porque hasta Dios amó
Y si el cariño es puro y el deseo es sincero
¿Por qué robarme quieren la fe del corazón?
Mi sangre aunque plebeya, también tiñe de rojo
el alma en que se anida mi incomparable amor.
ella de noble cuna y yo humilde plebeyo,
no es distinta la sangre ni es otro el corazón.
¡Señor por qué los seres no son de igual valor!

Esta sección tiene que ser… ¡música peruana!

Y es así como cambiamos esta sección. No más hits del momento. Renovamos nuestro espíritu limeño-peruano y revaloramos lo nuestro. Por ello, a partir de este post en adelante, todo lo que publicaremos aquí será sobre nuestra música peruana; desde aquellos cantos andinos, pasando por las melodías acompañadas de guitarras y cajón, unas marineras al compás de una banda, tonderos, valses, cumbias, boleros, baladas, rock, funk, y todos los demás géneros pero hechos con alma, corazón y vida made in Perú.

¡Que viva el Perú, señores!

¿Quieres colaborar con esta sección? Envíanos a [email protected] el título de tu canción favorita y cuéntanos por qué es tan importante para tí. ¡Esperamos tus canciones!