Sabrosa jarana: las 10 mejores canciones criollas

El cajón te llama insistente, la guitarra te acaricia decidido, una voz poderosa te seduce, te atrapa, mientras la letra te estruja el sensible corazón. Elementos que juntos constituyen un combo de infarto cuyo efecto es ineludible. Se llama música criolla, ritmo que es sinónimo de tradición, de sentimiento, de Perú. Hoy es su día. Fecha de jarana, de rompe y raja, de celebración. Es tiempo de festejar su glorioso impacto y de enaltecer aquellas canciones que llevamos impresas en nuestro rojo y blanco corazón. Con ustedes algunas de las más dignas representantes de este ritmo con olor a lomo saltado, con sabor a suspiro, a pisco sour, a cerveza, a ranfañote, a tierra nuestra. Con ustedes, diez criollísimas en su punto.

1. “LA FLOR DE LA CANELA”
Este tema es más que una canción, es un himno del criollismo y además, la composición que lanzó a la popularidad a la más emblemática criolla de todos los tiempos, Chabuca Granda. Este vals habla de doña Victoria Angulo Castillo, distinguida señora de descendencia afro peruana y muy amiga de la compositora. Este tema alcanzó la fama al ser interpretada, en 1951, por el trío Los Chamas y desde allí ha sido interpretada por un extenso número de cantantes, tanto nacionales como internacionales, entre los que destacan Caetano Veloso, Plácido Domingo y Julio Iglesias.

2. “REGRESA”
No puede dormir. Lo extraña. Una canción empieza a repiquetear en su cerebro, la acompaña, la hace fuerte. “Regresa”, empieza a gritar. Es que es un hecho, este es el canto por antonomasia del amor perdido. De ese que se fue. Pero también es una súplica, una declaración de amor. Canción pasional hasta decir basta, que nos regaló el prolífico Augusto Polo Campos y que inmortalizó la indeleble voz de ‘La morena de oro del Perú’, la grandísima Lucha Reyes, quien además falleció un día como hoy, hace 38 años. Definitivamente un básico para esta fecha.

3. “MI PROPIEDAD PRIVADA”
La matrícula de ese carro lleva mi nombre, es que ese hombre es mío, mío, mío, para siempre mío y para que lo sepan todas con sangre de mis venas le marcaré la frente, para que lo respeten aún con la mirada, es que él es “Mi propiedad privada”. Sin duda este es el manual del celoso o celosa hecho canción, poderío musical del puño y letra del genial cajamarquino Luis Abanto Morales y que escuchamos gracias a las desgarradoras interpretaciones de la gran Lucha Reyes, de Eva Ayllón, de Bartola y de tantas otras. Así que si deseas gritarle al mundo entero que el objeto de tu afecto te pertenece, ya sabes qué canción entonar.

4. “EL PLEBEYO”
No podía faltar en esta lista la increíble canción que escribió Felipe Pinglo Alva. Este tema intentó romper las arraigadas costumbres aristocráticas y reflejar la multiculturalidad de nuestro país. Una canción con enseñanza que, junto a temas como el genial “Cholo Soy”, nos invita a por fin romper las barreras sin sentido y amar a nuestra tierra por diferente y plural.

5. “CONTIGO PERÚ”
“Ojalá pudiera darte mi vida y cuando yo muera unirme en la tierra contigo Perú”, reza este increíble vals, compuesto por Augusto Polo Campos, que de la mano del fallecido Arturo ‘Zambo’ Cavero se convierte en una inyección de patriotismo directamente a la vena. Definitivamente un canto para adorar nuestro país.

6. “NUESTRO SECRETO”
Para los amantes de lo prohibido esta oda a lo secreto habla de la historia de dos infieles que se encuentran a escondidas para amarse descontroladamente. Una forma de gritar a los cuatro vientos la más profunda verdad. Catárquico tema escrito por Félix Pasache y cantado por los más grandes, entre los que destaca una vez más el ‘Zambo’ Cavero e interpretado también en múltiples géneros como salsa o trova.

7. “JOSÉ ANTONIO”
Aquí, otra joya que la espectacular Chabuca Granda, como siempre derramando lisura, nos regaló. El tema ensalza al emblemático chalán y nos habla de su garbo y elegancia. Otro himno de criollísimo encanto.

8. “ALMA, CORAZÓN Y VIDA”
Una declaración de amor a la peruana. Sin fortuna, pero entregado al ser amado, a ese que sin pensarlo le entregamos el alma, el corazón y la vida y nada más. Romanticismo hasta decir basta y emoción grabada en las mentes de cada peruano gracias a Adrián Flores, el creador de la música y la letra de este canto para los enamorados.

9. “Y SE LLAMA PERÚ”
El objeto de la inspiración de muchos criollos no es solamente el ser amado, también, y por obvias razones, es esta riquísima tierra del sol. Augusto Polo Campos nos obsequió el más patriótico acróstico de todos, un poema a la patria roja y blanca, esa que “se llama Perú con P de patria, la e del ejemplo, la R de rifle y la U de la unión. Otro básico para el día de hoy.

10. “MAL PASO”
“Argumentando que tienes mala suerte vas contándole a la gente la razón de tu fracaso”. Directa, poderosa y simplemente despechada este tema que enaltece el error se hizo conocido al ser interpretado por la agrupación “Los Quipus”, de dónde salió la mismísima Eva Ayllón. Como para contar a voz en cuello a ese(a) desgraciado(a) que te dejó con los crespos hechos.

Así finaliza esta lista con sabor peruano. Recopilación que podría ser mucho más extensa. Reopilación que tal vez debería incorporar temas como “Ódiame”, “Ritmo, color y sabor”, “Toro Mata”, “Cuando llora mi guitarra”, “Como una rosa roja”, entre muchas, muchísimas más. Es que el repertorio musical es inmensamente extenso y colorido. Como podemos ver, las razones sobran para festejar un vez más el ilustrísimo Día de la Canción Criolla.

Fuente: elcomercio.pe

Felipe Pinglo vale un Perú

El Fenómeno Pinglo es el que siempre aflora en este mes de mayo cantando al alma del pueblo con su infinita inspiración, con páginas inmortales como ‘El Plebeyo’, ‘La Oración del Labriego’, ‘El Huerto de mi Amada’, ‘Rosa Luz’, ‘Celos’, ‘El Espejo de mi Vida’ y otras que han hecho de nuestro cancionero todo un álbum de sentimiento y romanticismo. Felipe Pinglo Alva es el gran limeño que venciendo barreras sociales, geográficas y cronológicas, al morir el 13 de mayo de 1936, dejó la huella de mayor hondura en la historia de nuestro acervo. Sus padres, Felipe Pinglo Meneses y Florinda Alva Casas, que contrajeron matrimonio en la Parroquia del Cercado de Lima el 4 de agosto de 1898, jamás imaginaron que el niño que naciera el 18 de julio del siguiente año, sería el predestinado a engrandecer y ennoblecer la canción de su ciudad. Mamá Florinda sólo sobrevivió una semana, dejando de existir el 25 de julio y el vástago fue llevado de la calle del Prado a casa de las tías Gregoria y Ventura Pinglo Meneses en el hoy jirón Amazonas, donde se le prodigó el calor del hogar.

El pequeño barrioaltino fue bautizado en la ya referida Parroquia del Cercado el 4 de setiembre del mismo año, siendo su padrino don Julio Gutiérrez. Pusiéronle por nombre: Julio Felipe Federico. Mimado por las tías hizo sus estudios en la Escuelita de la calle Naranjos, entonces dirigida por el maestro Mena y fue preparado para la Primera Comunión, que tuvo lugar el 15 de agosto de 1910 en la Iglesia de San Francisco de Asís.

Desde el siguiente año fue guadalupano para concluir la Educación Primaria y continuar con la Secundaria. Luego servidor público en la Dirección del Tiro Nacional. Su padre falleció el 4 de noviembre de 1932, la tía Gregoria en 1934 y la tía Ventura en 1936, dos meses después que Felipe.

Tiempo habrá para hablar de la grandeza de la obra del bardo inmortal, José María Arguedas decía: «Felipe Pinglo enseñó a los limeños a querer su música criolla» y, así como Arguedas, muchas personalidades han expresado su admiración por el poeta popular iluminado.

Felipe nació, se formó y vivió hasta su muerte en los limeños Barrios Altos. Y si alguna vez se alejó, sólo fue brevemente y una sola, cuando por algunos meses frecuentabab La Victoria. En ese breve tiempo de ausencia de su Mercedarias, nació el mejor homenaje a su reducto inolvidable: ‘De Vuelta al Barrio’. En este canto se exaltan a los apetitosos potajes de doña Cruz, a los manjares de doña Isabel, a la Cena de los Chinitos, la fonda criolla y la bodega de la esquina de Mercedarias y espalda de Santa Clara, bodega del italiano conocido entonces con el sobrenombre de «Don Nicola», pero que en la vida real era don Silvio, probablemente, el mismísimo italiano que dio vida a la celebrada farsa criolla de la inventiva de don Fausto Gastañeta, ‘Doña Caro y sus Hijas’. Silvio, que al dejar Mercedarias, pasó a la Bodega ‘La Toma d Trieste’ en la calle La Confianza, luego a la Avda. Manco Cápac y, finalmente, al Bar ‘Superba’ de la Avda. Petit Thouars.

En el Superba, Silvio vivió sus últimos años y en sus nostálgicos relatos nos hablaba de Mercedarias, de Felipe, de los bohemios del barrio, de los «hueleguisos», de los «perromuerteros» y de los valientes como Genaro, el Brujo, Solimano, Pilita y Sabandija, así como también de todos aquellos que le cuidaban la espalda.

Así pues, es la vivencia de los viejos barrios limeños, donde a la postre siempre algo queda en el corazón del pueblo, como en este caso, Felipe Pinglo Alva.

Hoy, nos acordamos todo lo que decía el poeta criollo Carlos Romero Leith en una madrugada con sabor a pisco y humeantes tamales: «Antes que Pinglo la canción criolla no tenía acogida. Recién con él encuentra un sitio de honor». Y recalcaba: «Felipe Pinglo vale un Perú, porque es lo mejor de nosotros mismos».

Sábado 12 de mayo de 1990.

Por Gonzalo Toledo

Columna “Déjame que te cuente…” (Diario El Comercio)

No te digo un adiós, ‘Estrellita del Sur’

En reciente nota hicimos mención a la existencia en nuestro cancionero popular de valses de gran hondura que pertenecen a considerable relación de temas perennes, inolvidables, por la belleza de su melodía, por la singularidad de su título o por el mensaje que transmite su verso, considerando entre otros: ‘La flor de la canela’, ‘El plebeyo’, ‘El provinciano’ y ‘Todos vuelven’. Asimismo nos permitimos ofrecer que pronto hablaríamos de ellos puntualizando detalles que motivaron su origen. El primero fue ‘Alma, corazón y vida’ de Adrián Flores Alván, a manera de corolario de lo antes expresado. Hoy lo haremos con ‘Estrellita del sur’ de Felipe Coronel Rueda.

Fue en 1947 que, estimulados por los viajes a los países del sur, realizados por ‘Los trovadores del Perú’, Jesús Vásquez, Jorge Huirse, Alicia Lizárraga, Delia Vallejos y ‘Los Morochucos’, que entonces formaban Sifuentes y Ego Aguirre, decidieron emprender gira ‘Los Mensajeros del Perú’, cuarteto que integraban Ramón Urizar al piano y las voces y guitarras de Luis Abanto Morales, Felipe Coronel Rueda y Carlos Dávila.

Luego de cumplidas actuaciones en el sur chico pasaron a Arequipa, Tacna, Arica e Iquique. Alojados en el Hotel El Faro de Iquique, cumplieron una semana de actuaciones en teatro, boite y radio, las mismas que por el éxito alcanzado se prorrogaron hata algo más de un mes.

Durante esa estadía nació un romance que hizo impacto en los sentimientos de Felipe Coronel Rueda. «La razón justificada de ese enamoramiento fue una bella y encantadora chiquilla, hija del dueño del referido hotel», expresa Luis Abanto Morales, quien al continuar sostiene que dio lugar a una inspiración hecha vals que bien puede considerarse ya inmortal:
«No te digo un adiós,
estrellita del sur,
porque pronto estaré
a tu lado otra vez…»

En realidad, la gira tenía que seguir y fue una despedida que conmovió mucho a sus compañeros de arte, pues no sólo había nacido un gran amor, también un hermoso tema peruano que casi inmediatamente se puso en toda moda tanto en el Perú como en los países vecinos, alcanzando insospechada difusión continental, su título: ‘Estrellita del Sur’.

Han pasado ya 43 años y ‘Estrellita del Sur’ no pierde vigencia porque está en el repertorio de los más caracterizados intérpretes criollos. En el exterior, famosos arreglistas musicales lo han acomodado a otros rítmos alcanzando igual acogida.

Viernes 23 de febrero de 1990.

Por Gonzalo Toledo

Columna “Déjame que te cuente…” (Diario El Comercio)

La culpa la tuvo un vals

Cuando prevalecían como danzas favoritas la conga, el swing, los rítmos de Brasil, el tango y, por supuesto, lo nuestro, Lima cantaba junto con Libertad Lamarque la marcha-zamba ‘Oh, Jardinera’ de la película ‘Caminos de Gloria’. Hugo del Carril era otro de los favoritos con los tangos ‘El Vino Triste’ y ‘Nostalgias’. Los cancioneros Pedro Vargas, Tito Guizar, Juan Arvizu y José Mojica eran furor. La locura de juventud estaba en las congas: ‘Congas del 40’, ‘Conga de Nueva York’, ‘Uno, dos y tres’, ‘El Pájaro Carpintero’, que estaban en boca de todos, así como ‘Balalaika’.

También todos cantaban: ‘Que llueva, que llueva, la vieja está en la cueva’, en tiempo de swing, con el agregado del ‘Barrilito de Cerveza’; los valses criollos y los argentinos se disputaban un sitio entre tanto laberinto y eran favoritos ‘Quisiera’, ‘Mi Primera Elegía’, ‘Amargura’, ‘Quién más quién menos’, ‘Tengo Mil Novias’, los valses y polkas que Pedro Espinel cantaba en el ‘Wanda’.

En aquellos días existían dos sociedades hermanas denominadas ‘Cultural Peruano Chilena de Confraternidad Americana’, a base de servidores postales de Perú y Chile, que funcionaban en Lima y Santiago.

Para el 18 de setiembre iba una delegación peruana a la capital del país del sur, llevando siempre a un artista destacado del gremio y lo propio hacían los chilenos el 28 de julio. Ese 1940 vino a Lima la agrupación mapochina con el notable pianista Armando Carrera, autor del vals ‘Antofagasta’:

«Oh, dulce, amor mío
cantemos este vals,
para olvidar las penurias
que nos suele dar…»

El festejo principal por la grata visita tuvo por escenario el local de la llamada ‘Sociedades Unidas’, de la calle Aduana, quinta cuadra del Jirón Antonio Miró Quesada, precisamente la noche del 28 de julio, por cuyo motivo, hubo gran ceremonial. Como había banquete en Palacio de Gobierno, el Jefe de Estado estuvo representado por un edecán y el embajador chileno por el secretario de la misión.

Por razones que no se explica, el Bar del Comercio de Juanito Samengo que funcionaba en la calle Núñez estaba abierto y rodeando una mesa, la crema y nata del periodismo más criollo de aquellos tiempos, libando en copas de herraje el puro de Ica por el día de la Patria. No faltó quien diga que esa noche iba a estar en las Sociedades Unidas Armando Carrera, el autor de ‘Antofagasta’, un vals que se había peruanizado tanto que jamás faltaba en las voces de Salerno y Gamarra, ‘La Limeñita y Ascoy’, Bahamonte y Chocolate, Romero y Monteverde; y otros criollos.

La decisión de ir al festejo fue un sí general. Como estaban a sólo tres cuadras se fueron a pie y, al ingresar, lo primero que hicieron fue capturar al famoso pianista y compositor y llevarlo al interior del local donde funcionaba el bar.

Era las 9 de la noche cuando empezó el ceremonial. El maestro de ceremonias anunció la ejecución del Himno Nacional del Perú por la orquesta del maestro Isaac Bocanegra, que fue escuchado con gran unción patriótica. Luego vinieron los discursos y de inmediato el anuncio del Himno Nacional de Chile. Cuál sería la sorpresa que pasaron como dos minutos y nose interpretaba el Himno Nacional del Chile. El maestro Bocanegra, sentado frente al piano, se puso a ejecutar la cueca ‘Corazones Partidos’. Sorprendido el diplomático chileno se puso de pie y junto con él toda la concurrencia. Al final después de prolongados aplausos, el Secretario de la Embajada dijo más o menos lo siguiente: «Distinguida concurrencia, no hay que preocuparse, lo que acabamos de oir es lo mismo que escuchar el Himno, es una canción popular que está metida en el corazón del pueblo y ella siempre es escuchada con el mismo amor, la misma alegría y el mismo respeto que se escucha al Himno. Al continuar expresó «cuántos peruanos habrán lejos de esta linda patria que humedecen sus rostros de lagrimones cuando escuchan temas como ‘El Plebeyo’, por ejemplo. La ovación fue conmocionante, mientras don Armando seguía «raptado» en el bar interior de la Sociedad. Se entiende que don Armando Carrera tenía que interpretar al piano el Himno Nacional de Chile.

Martes 23 de febrero de 1990.

Por Gonzalo Toledo

Columna “Déjame que te cuente…” (Diario El Comercio)

Estrellita del Sur

Cuando le pregunté a Renato, un gran amigo, comunicador social y bajista del reconocido grupo de rock fusión peruano, La Sarita: «¿Cuál es tu vals criollo favorito?» él me contestó: «Estrellita del Sur». Me comentó que este vals es también uno de los favoritos de su mamá, quien la recuerda desde la chiquititud. Incluso doña Piedad le puso de nombre «Estrellita» a una de sus muñecas, la cual perdió un brazo al intentar hacerla persignar a la hora de rezar. En el 2001 Renato viajó al exterior a estudiar y la letra de «Estrellita del Sur» le daba nostalgia… «me acordaba de la letra y era muy acorde con la pena que sentía al separarme de ella (mamá)… cuando lejos de tí quiera penar el corazón…»

Sí, es ‘Estrellita del Sur’, otro de los clásicos valses del cancionero criollo. Compuesto por el chalaco Felipe Coronel Rueda quien se inspiró de sus vivencias, recuerdos de infancia y juventud, su barrio, su familia, el fútbol (destacaba como excelente mediocampista) para crear valses como «El diario de mi vida» que se hiciera famoso en la voz de Eloísa Angulo «La Criollita», «Bardo criollo» en honor a Felipe Pinglo Alva, «Tradición», «Lima pregonera», «Mística Flor»; incluso un huayno «Princesita Andina» y el carnavalito «Charango Chicha», entre otros.

Coronel Rueda formó parte de «Los mensajeros del Perú» al lado de Carlos Dávila, Luis Abanto Morales y Ramón Irizar. Con ellos hizo una extensa gira por Chile, donde conoció a Mercedes Pineda, hija del dueño del hotel en Iquique donde se hospedaron los jóvenes músicos. El romance lo inspiró y nació «Estrellita del Sur», canción que fue vetada en Chile porque creyeron que era una reclamación de tierras por la Guerra del Pacífico.

Esta melodía ha sido parte del repertorio de músicos y cantantes como Alfredo Gobbi, Alberto Castillo, Libertad Lamarque y Leo Marini. En Perú, la primera grabación que se dio a conocer fue la de Yolanda Vigil, «La Peruana».

Fuente: Extractos de un artículo de Raul Alvarez-Russi

Cuando lejos de tí,
quiera penar el corazón,
violento en su gemir,
recordaré de tu reír,
su vibración que fue,
canto de amor, himno de paz;
ya no habrá entonces dolor,
todo será felicidad.

No, no, no te digo un adiós,
Estrellita del Sur,
porque pronto estaré,
a tu lado otra vez,
y, de nuevo sentir,
tu fragancia sutil,

campanas de bonanza,
repicarán mi corazón.

Cantante criollo Pepe Vásquez se recupera tras operación en la rodilla

El cantante criollo Pepe Vásquez se recupera tras la operación a la rodilla a la que fue sometido. Los médicos solo le practicaron una intervención quirúrgica llamada fasciotomía con la finalidad de limpiar la zona afectada, informó RPP Noticias.

El intérprete se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Edgardo Rebagliati.

Su esposa aclaró la versión que afirmaba que Vásquez había caído en un coma diabético. Indicó que su esposo evoluciona de manera positiva.

Fuente: rpp.com.pe